Las propuestas de EPN: Ciencia y Tecnología


Por Cynthia Castañeda

24/08/2012



Por debajo de Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota, un 4.7 de calificación es el antecedente con el que, si el Tribunal no dispone otra cosa, Enrique Peña Nieto arrancará su trabajo al frente del país en materia de Ciencia y Tecnología. 

En palabras de Alberto García Mogollón, candidato a doctor por la Universidad de Cambridge y evaluador de Arena Electoral, la propuesta del ex gobernador mexiquense es un cúmulo de generalidades que incluso se encuentran mal redactadas. Para Julieta Fierro, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, la plataforma deja de lado temas medulares como las energías renovables o el agua. Como bien dicen por ahí, la calificación reprobatoria “no es de a gratis”. 

El asunto no es menor si tomamos en cuenta que la ciencia y la tecnología son el motor de desarrollo económico y social que cualquier país anhela alcanzar. En este, “el siglo del conocimiento”, el país que no tenga gobernantes con la visión para invertir lo suficiente en este rubro simplemente quedará detrás. En México por desgracia el rezago es evidente. 

Si nos ocupamos de los planes que se vislumbran como ejes del próximo sexenio, destinar el 1% del PIB al gasto de investigación, lograr la cobertura universal de internet, apoyar una reforma al Sistema Nacional de Investigadores y la creación de una Universidad Digital Nacional son algunos de los mejores en la plataforma de EPN. Si bien no son precisamente innovadores, y no distan mucho de lo planteado tanto por los otros contendientes a la Presidencia como por la Academia Mexicana de Ciencias, de alcanzarse y no quedarse en simples promesas podrían representar un importante avance para el país.

Otra de las observaciones más recurrentes por parte de los evaluadores de AE fue el notorio acento otorgado a internet por encima de otros temas. Específicamente, Mario J. Capdevielle, maestro en economía por el CIDE, calificó la propuesta como desequilibrada, al enfatizar en exceso la importancia de internet, omitiendo el vínculo con el desarrollo productivo. 

Concuerdo completamente; sin embargo, el hecho es comprensible en un país en el que ya más de 40 millones de habitantes tiene acceso a la web. Sólo basta voltear a ver el gran empuje que internet ha dado a la sociedad, para comprender que lograr avances sin su utilización es casi imposible. A este tema el que no le entra, se queda sin votos.

El equipo PRI-PVEM pareció entenderlo y a modo de actualizar su plataforma, y en un intento por conectar mejor con el electorado joven, casi al final de la campaña EPN lanzó la “Agenda Digital, por un México Conectado”, documento que aborda a grandes rasgos la importancia y el potencial de internet como herramienta indispensable para progresos educativos, culturales, productivos y competitivos.

No obstante estos pequeños esfuerzos por la obtención del voto y, habrá que reconocerlo, el decente desempeño de estrategia en materia de amigos, bots, seguidores y visitas tanto a videos como a fotografías durante la campaña, uno de los grandes huecos de la propuesta de EPN fue sin duda el de la rendición de cuentas. Tal parece que de la exitosa campaña de Obama en 2008 sólo copiaron las ideas más fructíferas de mercadotecnia y dejaron de lado propuestas importantes para transparentar las decisiones de gobierno.

El actual Presidente de EE.UU. hizo un trabajo excepcional en redes y si bien supo sacar buen provecho de un ejército construido en línea, también echó mano de este medio para proponer un modelo de gobierno basado en la transparencia y el gobierno abierto. Hasta ahora iniciativas como Ask Obama, Data.gov, Open for questions, Twitter y Facebook Townhall o We the people  le han valido no sólo la imitación a nivel mundial, sino incluso reconocimientos por parte de organizaciones de la sociedad civil que trabajan con la transparencia gubernamental. 

El trabajo realizado hasta ahora por la administración estadounidense, si no es la panacea, al menos es una serie de pasos que bien vale la penar replicar a ritmo propio. Al final de cuentas, transparencia, participación, colaboración e interacción son elementos que hacen mucha falta al sistema mexicano. 

Parados en donde estamos lo importante no es la incidencia que tuvo o no internet el día de la elección, ahora lo que importa es el papel que tendrá a lo largo de los próximos seis años de gobierno y si se utilizará o no como el gestor democrático que puede llegar a ser; es ahí donde el reto de Peña comienza. 

Por si fuera poco, como bien indican los expertos el desafío no sólo está en los terrenos de la triple w, pues de muy poco sirve tener computadoras e internet cuando no se cuenta con los conocimientos suficientes para aprovecharlos al máximo. México necesita un mayor número de becas de posgrado, más centros de investigación, sueldos atractivos para atraer a los talentos que se encuentren en el extranjero, mayor exigencia académica, una mayor apuesta a la innovación; lo sustentable; lo renovable; la robótica; la nanotecnología y un largo etcétera que sirva para potenciar los recursos del país y las capacidades del mexicano.

Ya por último, sólo para que el que al parecer tendrá las riendas en esta historia próxima a comenzar lo tenga en cuenta, le recordamos que…

A su favor: tiene usted una muy bonita página web, ¡felicidades! En su contra: es precisamente a través de esta gran herramienta llamada internet que lo estaremos vigilando. ¡Exijamos que sí cumpla!


@cynthiacs es periodista y Coordinadora Editorial de @ArenaElecotoral.